03 – El Eurospeedway Lausitz (I)

La caída del muro de Berlín en 1989 fue el primer paso para la reunificación alemana, una decisión que provocó muchas discusiones dentro del país, dada la gran diferencia social, política y humana que dividía a las dos partes. A pesar de ello, el canciller Helmut Kohl no lo dudó: sólo podía haber una Alemania, y el primer día en que pudo promulgar la reunificación la promulgó.

Esto era una mina de carbón. Al fondo aún se ve una de las grandes máquinas extractoras de mineral.

Ello provocó la necesidad imperiosa de intentar equilibrar a las dos partes de un mismo país, tremendamente distintas en aquel momento. La República Federal u occidental, y la Republica “Democrática” u oriental. El único camino para conseguirlo era volcar ingentes cantidades de dinero en forma de grandes inversiones para intentar arreglar lo que cuarenta años de comunismo habían estropeado.

Mi primer viaje a la ex Alemania del Este fue en 2006, para ir a la carrera DTM en el Eurospeedway Lausitz. Fui por Dresden, y como me pasaría poco después en Leipzig, me sorprendió la enormidad del aeropuerto y que al mismo tiempo estuviera vacío. La llegada de nuestro avión debió ser la noticia del día, pues no había ninguno más por allí. El lunes, al regreso, lo mismo: no cogíamos un avión, sino “el” avión hacia Frankfurt y de allí cada uno a su destino.

Y la ciudad donde fui a parar, también me dejó sorprendido: Hoyeswerda, una ciudad-dormitorio con más y más edificios de pisos y más pisos, al estilo de cualquier ciudad europea. La única diferencia es que no había nadie en ninguna parte. Nadie por las calles, poquísimo tráfico, ninguno de aquellos miles de balcones tenía señales de vida: ni bicicletas, ni ropa tendida ni plantas ni nada de lo que habitualmente hay en un balcón. Sólo frente a los edificios más pequeños se veían, al menos, coches aparcados.

Aeropuerto de Dresden, lunes al mediodía. Ni un alma...

Sorprendido pasé el fin de semana pendiente de la carrera, pero el domingo por la noche, aprovechando que el lunes era fiesta en Alemania, decidí salir a cenar a la ciudad, a buscar eso tan ambiguo que llamamos “ambiente”. Craso error. Tras casi una hora dando vueltas con el coche, regresé a cenar al hotel ya que definitivamente estaba en una ciudad fantasma: no había bares, ni restaurantes ni calles de tiendas… una ciudad dormitorio, pero sin gente que durmiera en ella.

Dos años después descubrí al otro lado la parte antigua de la ciudad, y allí sí encontré algún pequeño comercio, e incluso en una plazoleta vi unos niños jugando, algo que me dejó anonadado: por fin señales de vida… y de futuro. Naturalmente indagué, pregunté, investigué…y averigüé muy poco, porque los alemanes que yo conozco (del oeste) tienen muy poco interés hacia esta parte del país, a la que continúan considerando de segunda categoría. Varios de ellos me dijeron que hasta la próxima generación no desaparecerá la diferencia, y les doy la razón. Cuando quise situarme la primera vez, tuve que recurrir a las chicas del solitario McDonals, porque la gente joven es la única que intenta hablar inglés. Esos jóvenes ya no pertenecen a aquella generación que sólo hablaba alemán, un alemán además muy influenciado por la cercanía de Polonia y la República Checa.

Máquinas y vagones para el transporte de mineral, ya son sólo motivo de decoración.

Hoyeswerda era la capital de una enorme zona obrera, de grandes minas de carbón, cuyos trabajadores vivían mayoritariamente en la ciudad y llenaban todos esos edificios que yo encontraba vacíos. Al producirse la reunificación, las minas, absolutamente deficitarias, fueron cerradas, y todo el personal de las mismas fue recolocado, jubilado  o trasladado. Por eso Hoyeswerda es una ciudad fantasma, hasta el punto de que esos edificios, cuando se vacían definitivamente, son derribados, sus cascos retirados, y el solar reconvertido en zona natural, ni tan siquiera ajardinada. Intentan que poco a poco vuelva a ser la misma Hoyeswerda de antes de la guerra.

Esto lo supe después, y este año me fijé en ello. Y es cierto que hay solares entre algunos de los edificios-dormitorio. Las personas que se quedaron y algunos que poco a poco van volviendo o descubriendo las bondades de la zona (que también las tiene, especialmente tras el monumental lavado de cara que hizo durante años el gobierno y las facilidades en materia de impuestos para reactivar la economía) prefieren adoptar un tipo de vivienda más tradicional, de casita-garaje-jardín. Esas familias que no se fueron o han vuelto, son las que devolverán la vida a esta parte de Alemania si sus hijos, que ya empieza a haber algunos, tienen suficientes argumentos para no marcharse.

Aunque pintados y modernizados, esos bloques tan iguales son un recuerdo de la época comunista.

El gobierno promovió también obras e infraestructuras para colocar el atrasado país a la altura de la otra parte. Las autopistas son magníficas, los aeropuertos descomunales, y se han llevado a cabo grandes obras. El primer año me fijé que en los pueblos entre Hoyeswerda y el circuito (Seftemberg, Lauta) casi todas las casas lucían un pintado moderno y reciente. Todas… o casi, porque de vez en cuando aparecen varios bloques iguales, que siguen teniendo el color oscuro de la vieja época. Sin duda eran los bloques donde vivían los “comisarios políticos”.

Y cerca de Hoyeswerda, en una de las mayores minas de carbón al aire libre de la Alemania del Este, en una de las zonas más deprimidas y más necesitada de reconversión, sobre una gran extensión de terreno absolutamente destrozada ecológicamente, los gobiernos federal y regional decidieron promover una gran obra para revitalizar la zona, construyendo un complejo automovilístico de proporciones colosales: el EuroSpeedway Lausitz.

(Continuará)

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Acerca de Carlos Castellá

Soy Carlos Castellá, comentarista de automovilismo deportivo. Empecé de joven en el karting, modalidad que me permitió iniciarme en las carreras y en el periodismo, y que me llevó hasta la Fórmula 1, donde fui locutor de televisión durante siete temporadas. También he trabajado en otros campeonatos como la NASCAR, el WTCC, el DTM, las World Series, la Indy Car y tantas otras experiencias acumuladas a lo largo de los años, tanto periodísticas como reglamentarias e incluso jurídicas.
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10 respuestas a 03 – El Eurospeedway Lausitz (I)

  1. taz dijo:

    simplemente maravilloso
    Gracias maese
    me has metido las ganas de visitar esa parte de Alemania que no conozco salvo desde la ventanilla de un interrail camino del balneario de Karlowi Vari en Chekia.

  2. Carlos Castellá dijo:

    Gracias Taz, tenía mis dudas de si un artículo así iba a gustar. Eso del balneario tampoco suena mal, ¿viaje de placer?

    • taz dijo:

      De placer sí,
      y de aventura tambien por culpa de un revisor checo que nos quería hacer bajar en Pilsen (ciudad con nombre de cerveza) por no pagar no se que suplemento de las narices al pasar la frontera.
      Haciendonos el loco de que no entendíamos ni papa y con el tren esperando para arrancar al final nos acabó dejando por imposibles, fuimos los unicos guiris que no lo pagamos.

      Balneario en karlowy mola mazo,
      pero carrerillas en Lautzitz seguro que tambien,
      y mas que molarían si los DTM hiciesen una carrera “a lo NASCAR” (en el ovalo).
      ¿o no?

  3. Gonzalo dijo:

    que buen articulo! claro que gusta!
    Cuando mezclas el deporte (F1 u otro interesante) con la historia de las ciudades, de los circuitos o de la gente enriquece mucho lo que quieras contar o escribir.
    Aun no conozco Europa!!! jejeje Pero no falta mucho para que vaya. Hay tantos lugares para conocer. No creo que vaya a Hoyeswerda en mi 1er viaje, pero me da mucha curiosidad conocerla y pasear por la Almenania “comunista” como le decian tambien.
    Tambie me gusto mucho la anterior entrada de la Nascar aunque no pude comentarla! Me sacaste varias dudas.
    tu blog es muy, muy bueno!

    salu2

  4. Carlos Castellá dijo:

    Gracias Gonzalo. Efectivamente, hay muchas cosas que ver en Europa, y la primera no es Hoyeswerda. Pero Berlín puede que si, y está a sólo 100 km.

    • jose dijo:

      Muy bueno el articulo Carlos.

      Pienso que este circuito para el tamaño de instalaciones que tiene está un poco desaprovechado. No van muchos campeonatos internacionales y el ovalo casi ni se usa, aqui no hay tradicion por ese tipo de carreras.

  5. Carlos Castellá dijo:

    Claro José, por eso le pregunté… a no, que esto está en la segunda parte, ya lo leerás.

  6. Machaquito dijo:

    Por supuesto que gusta, y deja con ganas de mas.

  7. Karnaplosky dijo:

    Pues eso, ¿cómo no va a gustar? 🙂 Gracias maese (again again again) xD

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